IGG-2024-005. Guerra del Peloponeso: Atenas y Esparta, alianzas y enfrentamientos.

Título de la Obra: Guerra del Peloponeso: Atenas y Esparta, alianzas y enfrentamientos.

Autor: Vibius Servilius Licinus

Publicación: 22 de febrero de 2024

Idioma: Español

Departamento: Departamento de Historia

Blibliografía: Servilius Licinus, Vibius. (2024). “IGG-2024-005. Guerra del Peloponeso: Atenas y Esparta, alianzas y enfrentamientos”. Publicado el 22 de febrero. Instituto Georgios Gemistos.

Resumen: Análisis del modelo de Estado en Atenas y Esparta, de su política diplomática y acción exterior.

 

Los modelos sociales, políticos y económicos de Atenas y Esparta eran muy diferentes. Mientras que los atenienses confiaron en el modelo democrático, Esparta apostó por un sistema oligárquico militarista, donde el centro de acción estaba en el entrenamiento permanente de milicias para afrontar campañas bélicas, ya desde la infancia.

Aunque ambas tuvieron como enemigo principal al Imperio Persa, lo cierto es que Atenas potenció la Liga de Delos y Esparta la del Peloponeso, lo que las llevó a tener alianzas cambiantes e incluso enfrentarse entre sí favoreciendo los intereses de Persia en ocasiones. Este tipo de tensiones aumentaron hasta tal punto que desencadenaron la Guerra del Peloponeso justo en el periodo del siglo V antes de Cristo, cuando Atenas alcanzó su mayor esplendor.

La Liga de Delos nació ahí porque era la isla donde se crió el dios Apolo. Su máximo interés fue financiar una poderosa armada, compuesta sobre todo por trirremes. Los aliados que no pudieran dotar naves debían financiar los gastos militares.

La primera intervención de la Liga de Delos fue contra el espartano Pausanias, quien era colaboracionista de Jerjes, el emperador persa. El oficial Cimón lo persiguió y consiguió derrotar su flota en la costa sur de Asia Menor, logrando así que Atenas imperara por encima del resto de polis griegas.

Después de la derrota de Cimnón, la isla de Naxos argumentó que la Liga de Delos ya no era necesaria, puesto que se había derrotado a Persia, así que abandonó la alianza. Ante el temor de que el resto de aliados siguiera su camino para evitar desembolsar a tropas militares, Atenas intervino y aplastó el movimiento, lo que la condujo a enemistarse con el sentir popular de polis aliadas, pero aún así ninguna de ellas trató de abandonar Delos.

En el 465 antes de Cristo, Tasos también trató de abandonar la alianza, pero los atenienses enviaron a su temible fuerza de hoplitas, quienes echaron abajo las murallas y arrebataron toda la flota. Tasos pensó que, gracias a sus yacimientos de oro, podría desenvolverse por sí misma sin necesidad de aliados puesto que los persas ya no suponían una amenaza.

Pese a lo que aparentemente se deduce, lo cierto es que Atenas no dudó en estrechar lazos con Esparta y trató siempre de mantener unas buenas relaciones casi de alianza. Prueba de esto es la rebelión que se desencadenó en Mesania en el 464 a.C., cuando los espartanos solicitaron apoyo a Atenas, Cimón envió 4.000 hoplitas que sofocaron la revuelta. Sin embargo, la operación fue muy compleja y produjo altas tensiones con los espartanos, ya que muchos decían que los atenienses no tenían interés porque pasaba el tiempo y no avanzaban sobre el terreno.

Después de la revuelta de Mesania, y ante las tensiones que no paraban de aumentar con los espartanos, en Atenas se condenó al ostracismo a Cimón. A partir de entonces las relaciones empeoraron progresivamente, lo que hizo inevitable un conflicto armado entre las partes.

Cuando Atenas intervino en siete localizaciones que Esparta consideraba dentro de su territorio, empezó la guerra. Fue durante este conflicto, entre el 431 y el 404 antes de Cristo, cuando emergió la figura de Pericles como gran estratega y estadista.

La familia de Pericles se preocupó mucho de que el joven fuera educado en las corrientes filosóficas más vanguardistas de la polis. Su primera gran intervención pública fue en el 472, cuando financió con apenas 18 años la obra teatral Los persas, de Esquilo. Algunos historiadores han interpretado que eligió precisamente esa obra para posicionarse a favor de Temístocles, que había sido condenado al ostracismo.

Entre las sombras que hay sobre Pericles, se puede citar su obsesión por trasladar todo el patrimonio de los aliados de Delos hacia Atenas. No fueron pocos quienes argumentaron que utilizó el dinero de todos para embellecer y hacer más grande a Atenas, lo que despertó la furia.

De lo que no cabe duda es que promovió la democracia, el desarrollo de las artes y la construcción de monumentos que nos han llegado a hoy día, como el Partenón. Hoy se sabe que el Partenón actual está construido sobre otro anterior, y ambos fueron el homenaje de los atenienses a Atena, la patrona de la ciudad.

A través de la política de Pericles, Atenas consiguió atraer a los pensadores más importantes de la época, entre los que destacan Sócrates, Esquilo y Sófocles, también importantes artistas como Fidias.

Para los atenienses, su modus vivendi reflejaba la bendición que la propia Atenea daba al proyecto de Estado, que no era sino el respeto por las tradiciones ancestrales y hacia los dioses. De esta manera, la ciudad mostraba su grandeza gracias a los dioses, quienes respaldaban el modelo democrático en la Acrópolis, y el tipo de rituales en el Partenón. Para honrar a los dioses era necesario organizar actividades deportivas, juegos y festivales, también con la misma importancia organizar debates en el ágora.